¡Muy feliz día, peluqueros!

A quien te diga que el trabajo del peluquero no es esencial, pedile que se mire al espejo. Pero al espejo de su consciencia y que busque en su diccionario de vida lo que significa peluquero.

Tal vez encuentre, por ejemplo, «persona que hace de la belleza de los otros, su propia belleza…»

O, en una de esas, se soprenda con el recuerdo de «esa persona que estuvo en los momentos claves de mi vida: como en mi 15, en mi primera comunión, en mi egreso, en mi matrimonio… y hasta en mi divorcio…»

O quizás la definición que haya en este diccionario de vida tan personal es… «genio de barrio al que siempre vamos a ver,como de casualidad, sólo para hacer un chiste viejo de la fecha del fútbol porque no lo podemos cargar los días lunes».

Si no encuentra ninguna de estas definiciones, entre tantas otras, no es porque el trabajo del peluquero no sea esencial, es él o ella que no supo nunca que la esencia es lo que nos hace ser.Y que los peluqueros, las peluqueras son la esencia misma de la satisfacción que nos da vernos bien en los espejos, los de la consciencia y los otros.

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